¡La lotería solo le toca a los pobre, hombre! (Por eso era justa la exención en el IRPF...¿?)

 

¡La lotería solo le toca a los pobre, hombre! (Por eso era justa la exención en el IRPF...¿?)

Hace años vivo indignado con el sistema de valores que subyace a nuestro ordenamiento tributario. Porque, sin duda (y ese es el leit motiv de DebatesTributarios.com) los "impuestos" son un clarísimo espejo de la sociedad que los aprueba (vía Parlamento, urnas y opinión pública y publicada).

Uno de los asuntos más sangrantes es el tratamiento de los premios de Lotería en el IRPF: ¡exentos! Pero, ¿exentos por qué? Si uno se repasa la lista de exenciones del art. 7 de la actual LIRPF hay alguna explicación razonable para todos y cada uno de los supuestos de exención; vale que el tramo entre "explicación" y "justificación razonable" puede ser amplio; y vale que entre una "justificación razonable" y una "solución justa" también puede haber un abismo.

¿Pero la exención de los premios de la lotería? Sí, explicación sí que tiene, ¡seamos serios! ¡Pero casi es mejor que no la tuviese...! Porque la explicación está en el "suculento negocio del juego" y tiene su origen en el antiguo Monopolio de Loterías. ¡Media humanidad-hispana indignada con Eurovegas..., y llevamos siendo un Eurovegas tributario desde la prehistoria! Porque "el juego es malo, salvo cuando el Estado obtiene mucho dinero con el juego".

Visto en clave de "valores subyacentes" al ordenamiento tributario, la cuestión es penosa. La LIRPF exterioriza la siguiente realidad, todavía hoy: si eres un profesional de bandera o un directivo top, trabajas como una mula y te dejas tu salud física y psíquica en tu actividad profesional..., y ganas mucho dinero, pongamos 600.000 euros, la sociedad estima que tiene derecho a apropiarse de la mitad de esos 600.000 euros. Y el debate social abierto va por la línea de que "más leña al mono": subir más los impuestos a "estos ricos". Hace unos días oí a un profesor de comunicación explicar la progresividad tributaria (adoctrinamiento a jóvenes maleables): para quien gana tanto dinero "es poco relevante" lo que le quitan... (¡uau...!).

Esa misma LIRPF dice: si te toca un millón de euros en la Lotería o en la ONCE o similares (función social como escaqueo) es "limpio de polvo y paja"...

El mensaje social-tributario es claro: ¡para qué narices te matas a trabajar..., compra lotería y vete a dar un paseo al parque...!

Cuando escucho a gente hablar sobre impuestos (y sobre otros aspectos de la realidad empresarial, por ej.) siempre me acongoja una triste reflexión: ¡que bonito es no saber!

Pero estaba yo absorto en estas reflexiones, comentándolas con un grupo de "sufridores" cuando alguien me interrumpió y me ofreció una explicación alternativa, que cuadra el círculo y desmonta por completo toda mi construcción. Y la asumo con deportividad: es plausible y tiene una gran parte de razón, o incluso toda la razón (estadísticamente el 99,99 por cien de la razón).

Y es que, amigos míos, como todo el mundo sabe: ¡la lotería solo le toca a los pobres! (y claro, los impuestos a los pobres son, como también sabe todo el mundo, injustos, injustísimos).

Y por eso cuando alguien decide hacer que tributen (extra-beneficiosamente) los premios de la Lotería: ¡pobres del mundo, uníos contra tamaño latrocinio! ¡concentrémonos alrededor de todos los despachos de loterías y solidaricémonos con los loteros -que además, perderán parte de sus beneficios (monopolísticos, claro)-!

En breve convocaremos la primera concentración..., sí, por qué no, desde estas mismas páginas.

Categories: 
Top