¡Supera el miedo! ¡Supera la soberbia! ¡Supera la inercia! Tu empresa familiar tiene una oportunidad de supervivencia,

Barco de pesca, empesa en transformación.
 

¡Supera el miedo! ¡Supera la soberbia! ¡Supera la inercia! Tu empresa familiar tiene una oportunidad de supervivencia,

Érase una vez una familia empresaria que...

... se resignó al "crash" empresarial y familiar, ¿por osadía, soberbia, ignorancia..., o todo junto?

 

 

Cada vez me encuentro a más gente vencida en el ámbito empresarial. Cada vez me encuentro a más empresarios brillantes, sorteando la crisis con cualidades que, ciertamente, sólo están al alcance de unos pocos.

Este verano ha sido una especie de "montaña rusa" permanente: de la excelencia, el ímpetu empresarial y la brillantez en los negocios y los proyectos..., a la desazón, la ruina, la suspensión y el fracaso empresarial, personal, familiar y moral.

 

Mi obsesiva "bolita de cristal de salón que adivina el pasado con precisión" me compele a analizar, ¿por qué? Si, ya sé que el país está arruinado y que nos vamos todos al hoyo..., ¿pero entonces, cómo es posible que algunos se sobrepongan y alcancen el éxito más a contracorriente que nunca en la historia de las empresas?

 

Analizar los elementos del éxito y evaluar las circunstancias que envuelven el fracaso, es imprescindible..., y es nuestro "tic" imprescindible en la labor de consultoría.

 

Quizás exista un mínimo denominador común en los casos que he conocido y que marcan el horizonte del éxito (en medio de la hecatombe económica que nos rodea): no hacer lo mismo de siempre, y no limitarse a "quejarse" de la "conjunción planetaria" (o a coger pancartas y promover medidas más o menos "peregrinas" de cosas "que tienen que hacer otros").

Los casos son múltiples y variados: muchos problemas, mucho esfuerzo, decisiones muy duras unas veces, muy arriesgadas otras.

Además, en nuestro trabajo de Consultoría de Desarrollo Estratégico hemos certificado, reiteradamente (y salvo casos extremos de inviabilidad evidente) que haciendo bien las cosas, y con unos mimbres básicos, se puede mejorar significativamente la cuenta de resultados y, sobre todo, se puede consolidar un proyecto viable a largo plazo que justifique los esfuerzos y los sacrificios de hoy.

¿Por qué entonces siguen tantos empresarios anclados en la resistencia a cualquier cambio, y se limitan a esperar que escampe o a convertirse en "fedatarios" de su propia decadencia?

¿Es miedo, es soberbia, es inercia? He observado casos claros de ambas explicaciones, e incluso de combinaciones de ambas. ¡Con lo que yo he sido! ¡Yo he construido todo esto con mis fórmulas, y mira todo lo que he logrado... ¿por qué iba a cambiar?!

La respuesta es sencilla, cuando pintas bien los gráficos con los números del desastre.

La buena noticia es que existen muchos ejemplos de resultados positivos y envidiables: ¡sólo tienes que abrir la mente y refrescar todo tu entorno! Con más de lo mismo, probablemente no sea suficiente.

 

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