Abogados y Comunicación ¡no son términos incompatibles!

 

Abogados y Comunicación ¡no son términos incompatibles!

En diversas charlas en la Facultade de Cencias da Comunicación de la Universidade de Santiago de Compostela me resultaba difícil explicar el interés de un "jurista" por la "comunicación". Y no se trataba de que los expertos en comunicación, profesores, compañeros, expertos, etc., no tuviesen clarísimo que para los profesionales jurídicos, como para todos, es hoy imprescindible, ineludible, una Estrategia de Comunicación, con un adecuado plan de gestión de Redes Sociales, de creación y alimentación de la Marca Personal, y de sindicación de contenidos originales relevantes.

No, lo que no se creían los "comunicadores" es que el "acartonado" mundo de los abogados, estuviese "en vías de desarrollo comunicativo". Tengo que reconocer que yo mismo, a duras penas, me resistía a contrarrestar esa imagen: vale que intentaba argüir sobre algún destacadísimo twitero jurista, o sobre unos cuantos bloggers significativos, o sobre el uso cada vez más decidido de linkedIn entre sectores cada vez más amplios de la comunidad jurídica.

Pero, en el fondo, los juristas tendemos a dedicarnos a cosas mucho más importantes que la comunicación ...¿?

Un admirado profesor insistía, haciendo un ejercicio de comunicación permanente, medido, en todas sus expresiones, en todos sus movimientos..., en que ¡todo comunica! Hasta el punto de que había dedicado unos años a intentar llevar "fundamentos de comunicación" a la Facultad de Derecho: sí, porque todo comunica, y en todo momento comunicamos, con el cliente, en la Sala de vistas, o en la plaza pública, real y virtual.

Pero muchos juristas se han quedado descolgados de todo lo que significa 2.0: ni blogs, ni redes sociales, ni nada de nada...

Supongo que estamos en una fase de cambio de modelo. Muchos abogados y despachos han decidido que más vale aquello de ¡virgencita, virgencita que me quede como estoy! Y si el viejo modelo, de relación personal con el cliente, con un puñado de clientes, y de boca-oreja..., si funcionan, ¿para qué los vamos a cambiar?

Además, hay que reconocer que el mundo de los servicios jurídicos está afrontando una crisis terrible; la general, elevada exponencialmente por obra y gracia del Ministro más nefasto para la tutela judicial efectiva de toda la Historia de España (¿quizás me he pasado...?).

Y, ciertamente, en el extremo opuesto, a algunos compañeros les va tan, tan, tan bien, entre concurso y concurso (no de los de la tele), entre ERE y ERE, que ¿para qué vamos a asignar recursos al cliente del futuro si no damos abasto con el cliente del hoy?

Además, luego llega la pregunta crítica: ¿pero, a través de las Redes Sociales, o del blog, o de la web, entra algún cliente?

Lo de que los clientes "entren" siempre me ha enternecido; como si esto fuese una trampa para conejos, en la que hay una trampilla preparada para los incautos que se acerquen a por el queso (son los ratones los que se acercan al queso, claro).

Lo cierto es que las estrategias de comunicación de los operadores jurídicos están en pañales; y el desarrollo de redes sociales jurídicas, el uso por juristas de redes sociales dentro de una estrategia corporativa, y sí, con excepciones ejemplares, modélicas, por supuesto, está en pañales.

Debatiendo sobre esto con distintos colegas, a efectos de muestreo, y con ánimo de cargarme de razones para contraargumentar a "mis" expertos en comunicación, he hecho un pequeño muestreo. He examinado las webs de un grupo de despachos, prestigiosos en su ámbito y bien posicionados: ¡sorpresa! Páginas web estáticas de hace 7 u 8 años, completamente anticuadas o anacrónicas; sin una sola aportación personal, sin conexión con redes sociales, a lo máximo, un puñado de noticias de actos propios y autobombo...

En este escenario, el examen de las "best practices" (¡cómo me ha horrorizado siempre esta absurda expresión, y cómo me divierto utilizándola con un poco de mala leche "anti-gurú"!) puede ser un primer paso para situarse y comenzar a tomarse en serio la estrategia de comunicación del despacho.

Mi consejo de hoy: ¡léete cuanto antes todos esos "post" sobre "diez cosas que debes evitar en twitter"..., o "el decálogo imprescindible para ganar likes en facebook"..., o "las 100 prácticas que darán renombre mundial a tu blog..."!

Sí, por favor, léete todo eso de un tirón, en un fin de semana, si puedes; y, cuando termines de empaparte en obviedades y generalidades, ¡comienza a pensar por tí mismo!

Y, claro, luego, ahora sí, ¡dialoguemos! ¿Tú como lo enfocas? ¿Te interesa como lo estoy enfocando yo, y el "aire personal" que le está dando fulanito?

¡Ok, pues vamos con ello, dialoguemos! ¡Eso es la comunicación, más la comunicación 2.0!: un diálogo permanente con tus audiencias.

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