EF: El daño irreparable de la intervención pública en la dinámica de la Empresa Familiar. El Protocolo Familiar subvencionado, como paradigma de la estupidez.

 

EF: El daño irreparable de la intervención pública en la dinámica de la Empresa Familiar. El Protocolo Familiar subvencionado, como paradigma de la estupidez.

Primero y previo: las ópticas con las que contemplamos el "universo sobre mí" son tan variadas como personas. Y no es dudoso que la posición de cada persona en cada momento condiciona las percepciones y los juicios sobre lo que a nuestro alrededor acontece.

Por mi parte, cuanto más me he salido de los ámbitos "académicos" y de los ámbitos "próximos a la asesoría fiscal", más he ido matizando una opinión, una posición que, hoy, es firme: la intervención de las Administraciones Públicas en la esfera empresarial son, en el mejor de los casos, tirar dinero; y en el peor o en el más común clarísima y flagrantemente contraproducentes para su objetivo teórico. A ello no obsta que, sin embargo, sí resulten especialmente importantes para los implicados: el político que se hace la foto, de un lado, y el "operador" que se lleva la pasta.

En materia de Empresa Familiar, la cuestión ha sido escandalosa en lo que yo he tenido la ocasión de evaluar, desde mi propia experiencia, en los últimos años.

La prueba del nueve de esa malversación sistemática de dinero, para contentar a determinados grupos de presión y hacerse fotos con lobbies relevantes, es: igual que hace 40 años se hablaba de los índices de mortalidad de las empresas familiares con unas cifras..., 40 años después todo sigue igual cuando no ha ido a peor (no solo por la crisis, por supuesto).

Obviamente, quienes han conseguido plantear en serio y con éxito, o con bases sólidas por ahora, programas estratégicos de proyección intergeneracional de la Empresa Familiar, no los han construido sobre los estrechísimos cauces que ha marcado la intervención administrativa.

Pero voy a pasar de lo abstracto a lo concreto. Tres simples perlas para sacarles los colores a quienes regalan dinero público sin ningún tipo de escrúpulos sobre cómo se canaliza y sobre el cumplimiento de objetivos (algo que, por otra parte, ha sido y es tan común en la gestión de fondos públicos en España, que ya no llama la atención a nadie).

Para mí, lo más escandaloso que he vivido en los últimos años ha ocurrido en Asturias. Hace no demasiado tiempo, un alto cargo de alguna de las muchas Administraciones que han ido sucediéndose en el Principado, aparecía presentando el programa de subvenciones para la elaboración de Protocolos Familiares en un acto co-organizado por uno de los "operadores de Protocolos" más conocidos (y menos sólidos, dicho sea de paso) con actividad en el Principado.

No solo era una vergüenza, sino que era de "vergüenza ajena". La imagen proyectada era bestial: si vienes al acto con "V...", y si contratas tu "Protocolito" con "V...", no habrá ninguna duda de que te va a salir "casi gratis" porque la pasta la pone el Principado. Nadie dice nada.

Otra muestra. En el ámbito de Euzkadi, la SPRI mantuvo durante años un programa de subvenciones a Protocolos Familiares y similares, prácticamente automático. El resultado: minutas infladas por diversos operadores, exorbitantemente infladas: el cliente pagaba una cifra "fuera" y dentro del territorio, los presupuestos se inflaban atendiendo a que para el "cliente vasco" el impacto económico era el mismo. Claro, para el consultor, el País Vasco era el paraíso en la tierra...

Lo último que me ha indignado, y he parado de contar, ha sido una de las varias actuaciones de la Xunta del brillantísimo "Núñez Feijoo". Tan lanzados a hacer cosas estaban, tan empeñados en dinamizar el tejido empresarial que..., ¡se pasaron de frenada en cientos de cosas!

Porque, ¿qué hace en el Siglo XXI la Xunta de Galicia, el IGAPE o el sursum corda financiando, promocionando y organizando unas "Jornadas de Coaching para el Liderazgo Femenino"? Bien, este es solo el encuadre.

En 2012 la Xunta lanzó una amplísima convocatoria, un concurso, para la provisión de un montón de servicios estratégicos de apoyo a las empresas de la región; entre esos servicios una modalidad relacionada con la elaboración de Protocolos Familiares. ¡Una vergüenza de condiciones, un escándalo en la concepción subyacente sobre la Empresa Familiar, sus problemas y sus retos! ¡UNA VERGÜENZA INDIGNA! Con mayúsculas extremas. Aceptamos cubrir papeles porque unos amigos-colega-competidores nos convencieron para afrontar juntos el reto. El argumento de mis respetados colegas-competidores, y también amigos, insisto, era demoledor: ¡estos tipos van a arrasar el mercado de servicios para la Empresa Familiar, de modo que solo quedan dos opciones para esto en Galicia: o vas por dentro con ellos, o te vas fuera, a otro lugar, porque aquí no quedará nada más que hacer!

No ganamos el concurso, por 0,5 puntos. Lo ganó Deloitte, Abogados y Asesores Tributarios, que, como todo el mundo sabe, acredita una larga trayectoria y un equipo profesional de vanguardia y sólido en el trabajo con los problemas de estrategia familiar en las EF (¡píllenme la guasa, y admítanme las disculpas los fantásticos colegas de Deloitte, abogados y asesores fiscales de bandera!)

Y ¿qué resulta de todo esto? Un erial: cada vez que los poderes públicos ponen el foco en "arreglar algo", ¡prepárense para lo peor!

Para mí resulta increíble que la sociedad española siga, erre que erre, pidiendo que "la Administración resuelva problemas y preste servicios". ¿No nos ha quedado claro ya la incapacidad estructural de los poderes públicos en España para hacer otra cosa que "fastidiarla" una y otra vez? ¿Cómo se explica este síndrome de Estocolmo contagioso e incurable?

Mi posición final, cuando alguien de una Empresa Familiar menciona la palabra "subvención", educadamente cambio el tono y el enfoque: ¡majo, te has equivocado, si crees que esto va de gastarse un poco de dinero en un Protocolo y mejor si no te lo gastas porque te lo inyectan..., es que no te has enterado de nada y es mejor que nos evitemos mutuamente la pérdida de tiempo y la malversación de recursos!

Y mientras, el político de turno, haciéndose la foto y saliendo en la radio o en la última congregación de lobbie de turno, explicando lo mucho que hace para respaldar a la empresa familiar que tan sumamente importante es para el tejido económico de la región.... (pero los impuestos que lastran la competitividad, en máximos..., etc., etc...)

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