El Abogado y la Marca Personal: el esfuerzo en Comunicación 2.0, ¿vale la pena?

 

El Abogado y la Marca Personal: el esfuerzo en Comunicación 2.0, ¿vale la pena?

Es una obviedad reseñar que en los servicios profesionales personalistas, la confianza, la reputación personal, la credibilidad, la marca personal son "todo".

Del mismo modo lo es que en la evolución permanente del mercado global de bienes y servicios con que nos ha tocado convivir, "los clientes no entran por la puerta, tienes que salir a buscarlos" (Entrecomillo una expresión que es usual en consultores de empresa, relacionados con el área comercial, de ventas, marketing y conexas..., y en concreto a uno que escuchaba ayer mismo en Madrid).

Está claro, asimismo, que el mercado de servicios jurídicos está en transformación, una transformación permanente. Una transformación acelerada, exponencialmente impulsada por circunstancias regulatorias -tasas judiciales, reformas legales sobre la profesión-; impulso que se añade al cambio provocado por la modificación del paradigma tecnológico de acceso a la información; y, también a la revolución social en tiempos de crisis.

Frente a todas estas transformaciones, no silenciosas ni mucho menos, las actitudes de los profesionales son, pueden ser, distintas.

La cuestión: ¿Cómo afrontar esta crisis sistémica del mercado de servicios jurídicos?

Es claro que para muchos compañeros el margen de maniobra es muy corto; las circunstancias son duras. Otro perfil profesional, más conservador, más tradicional, más asentado, quizás consiga mantenerse por la fuerza de la inercia, las relaciones personales y profesionales consolidadas, la clientela fidelizada con los años... Quizás muchos en este perfil no "necesiten" hacer un esfuerzo de posicionamiento en la nueva sociedad digital... Quizás la crisis pase de largo por aquí... ¡Cuidado, quizás eso sea una ilusión, no te confíes!

Pero el grueso de profesionales que pretendan hacerse un hueco en el mercado de servicios jurídicos del futuro no pueden, obviamente, vivir ajenos a las herramientas de comunicación de ese futuro; no podemos dar la espalda a la generación de relaciones, posicionamiento, a la postre de la defensa y promoción de la "marca" colectiva o personal, o ambas, en el nuevo escenario digital. Sí, además..., ¡nunca "en lugar de"!

Vale, ¡es una obviedad que no puedes quedarte al margen de las nuevas herramientas de comunicación en la sociedad digital! Estamos de acuerdo en eso.

También estamos de acuerdo en que promocionar, consolidar, asentar nuestra "marca personal" (el servicio profesional es más personal que nunca, al menos a partir de un determinado nivel de complejidad) es imprescindible para conquistar una mínima posibilidad de éxito.

Pero dicho esto, todavía nos queda un tercer consenso: el inmenso mar de dudas sobre como hacerlo, sobre que herramientas utilizar, sobre cuántos recursos asignar, o, mucho más serio... ¿Todo ese esfuerzo vale la pena, tendrá algún retorno?

Ya sé que estoy muy al principio del debate; muchos compañeros ya han superado esta cuestión hace tiempo y se han lanzado a la "experimentación en carne propia". Pero, ¡ojo!, también lo es que muchos han dado carpetazo, desencantados, a una época de entusiástica inmersión en Social Media..., y muchos han respondido con los hechos de forma contundentemente negativa: ¡abandono, no vale la pena, demasiado esfuerzo para nada!

En esta primera reflexión quiero quedarme en las preguntas, en una primera aproximación al escenario que nos encontramos, en un primer análisis de alternativas.

Y la primera conclusión: ¡no podemos quedarnos al margen, so pena de incurrir en obsolescencia profesional prematura!

Y una segunda: ¡no podemos lanzarnos "sin ton ni son", so pena de pasar del entusiasmo del "confeso" al estado de "burn-out digital" a las primeras de cambio!

Sigamos...

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