El debate global sobre la tributación de las multinacionales: estrategias de países ricos y estrategias de países pobres.

 

El debate global sobre la tributación de las multinacionales: estrategias de países ricos y estrategias de países pobres.

Los sistemas fiscales occidentales están al borde del colapso, aquellos que no han colapsado ya... El colapso de las cuentas públicas es desesperante, y la exigencia de consolidación fiscal inmediata fuerza decisiones legislativas desesperadas y de cortas miras y corto plazo. En todas partes se ha lanzado un carrusel de cambios fiscales coyunturales, cada uno con una orientación adecuada a sus circunstancias: bajan impuestos para fomentar el crecimiento unos, suben impuestos para tapar agujeros (y ahogar a la sociedad) otros...

Vaya por delante, porque es notorio y está documentado, que llevo años defendiendo la normalización -europeización- del IVA en España, un IVA anómalamente reducido durante décadas (consumo inflado por IVAs reducidos y tipos de interés negativos). Claro, y en paralelo, una rebaja sustancial de la imposición sobre la generación de riqueza productiva -el talento, el riesgo empresarial, el compromiso social, la entrega personal/profesional- (IRPF e IS). Lo que exhalaba la normativa fiscal en España hace unos años era: ¡fiesta, juerga y consumo..., y que inventen y trabajen ellos! Y la "disculpa ideológica" siempre la misma, ¡el IVA es regresivo! Pero, al mismo tiempo, la tributación sobre el patrimonio y las rentas del capital, y sobre plusvalías, reduciéndose sistemáticamente..., ¡cuánta coherencia!

Ayer mismo era portada en un diario económico (Expansión 16 agosto 2012) el empeño del Gobierno español por neutralizar las estructuras de planificación fiscal internacional de determinadas supermultinacionales, básicamente las afincadas en Irlanda (Google, Facebook, Apple...). Claro, el "pequeño obstáculo" para ello son... ¡las normas! Sí, sí, las normas, los convenios de doble imposición y la legislación de Irlanda, que en uso legítimo de su soberanía prefiere cobrar el IRPF de los miles de ingenieros y profesionales que se han instalado en Dublín (y de los propietarios de los inmuebles alquilados, y de los restaurantes que dan de comer a todos ellos, y de los vendedores de coches...) y no el IS de las multinacionales.

Cuando se habla de fiscalidad internacional y salen en prensa estos titulares "efectictas" (cuando no directamente amarillos), siempre se utiliza un único foco: ¡queremos más pasta!, ¡papi-Estado necesita más pasta, como sea!

Pero, ¿y si quien estuviese desarrollando la estrategia correcta fuese Irlanda? ¡Pregunten en el Reino Unido! O incluso en Holanda, o más cerca, en los Territorios Históricos del País Vasco.

Irlanda es un país pobre, tradicionalmente paupérrimo. Y el milagro del "tigre celta", su resurgimiento, posterior caída y actual transformación, tienen algo que ver con su política fiscal en relación con la atracción de multinacionales de servicios (las políticas de "transfer pricing" de las entonces Big Five exponían con claros números las ventajas de la deslocalización a Irlanda, dentro de la más estricta legalidad). Claro, quizás eso tenga que ver también con una burbuja inmobiliaria relacionada con un "calentamiento" forzado.

Pero el debate global me lleva a la lectura del último documento de Citizens for Tax Justice en el que se plantea, para USA, el mismo problema que en el resto del mundo: los países ricos también tienen ese mismo debate, y resulta que las multinacionales americanas no sólo pagan muy pocos impuestos en USA, sino que en sus memorias corporativas lo destacan como información relevante para los accionistas.

Y, claro, los Citizens for Tax Justice se indignan contra las medidas normativas existentes que no solo permiten, sino que avalan dichos mecanismos legales para remansar beneficios fuera de USA y evitar el pago de impuestos por ello. Y vaya por delante, que el documento de Citizens for Tax Justice es impecable; y, desde la perspectiva en que se plantea, lo suscribiría casi al 100 por 100. Esto es, no solo no discrepo; si acaso, quiero traer a "mi terreno" un debate que supera las premisas con que se construye ese discurso (insisto, impecable desde su punto de partida).

Pero este es un debate precioso, la "madre de todos los debates", que no puede solucionarse con demagogia, uni-focalismo reduccionista, y cortoplacismo. Tras todo esto subyace un profundísimo debate social que nadie quiere iniciar abiertamente, mucho menos en España, porque el populismo imperante (y ciego e irreflexivo, plano y primitivo) mandaría al exilio, a las cavernas, o a galeras a quien ose decir algo en contra.

Una sencilla pregunta, ¿podría APPLE ser APPLE si el 40 por 100 de sus beneficios año a año los hubiera gastado el Gobierno USA de todas las Administraciones? Recuerden que este año será la primera ocasión en la Historia en que Apple reparta dividendos; y recuerden que todos quienes hayan vendido acciones de Apple, en las que se incluye el plus-valor del beneficio no repartido, habrán pagado ya impuestos.

Mi primera observación sobre este tema (seguiremos) se refiere a la necesidad de ampliar el FOCO de análisis. En el conflicto "por la pasta" entre los Estados y las Multinacionales, no me vale el maniqueísmo de que hay "buenos y malos"; claro, sobreentendiendo que los buenos son los Estados (como el Español, que "gasta" en aeropuertos fantasma, administraciones hiper-ineficientes y mega-sobredimensionadas, cuando no obstruccionistas y anquilosantes para la vida ciudadana -ejemplos en primera persona, los que quieran-); y los malos las multinacionales, esa nueva personificación de Satán, que juega con la pequeña ventaja de "no coaccionar a nadie" para que se compre un iPad o un iPhone... Ah, y que, cuidadín, ¡no ha incumplido ninguna ley fiscal, por ahora, que se sepa!

Y el ejemplo de que esto es un pelín más complicado lo da Irlanda, o Euzkadi. Porque la competitividad fiscal entre Estados (Irlanda vs. Gran Bretaña) existe, en paralelo con la competitividad entre Multinacionales (Apple vs. Samsung); y, como en toda competición no trucada, unos ganan y otros pierden... ¡Y a nadie le gusta perder! ¿Ah, que no recuerdan que llevamos años discutiendo sobre si los regímenes tributarios forales, en general, o en medidas concretas son "Ayudas de Estado"? ¿Y por qué querría cada una de las Haciendas Forales Vascas "ayudar" a empresas para que se instalasen en sus respectivos Territorios Forales? ¡Quizás porque si Daewo se instala en Vitoria muchos vitorianos tendrán trabajo, y también sueldo, y, por lo tanto, además pagarán muchos impuestos a la Hacienda Foral de Álava! Y que si no es porque el Gobierno Vasco "financia": ¿por qué iba Daewoo a instalarse en Vitoria y no en Toulousse o en Rotterdam?

Leer la prensa española cuando, cíclicamente, salen estas cosas me desalienta: ¡cómo podemos ser tan miopes y cenizos! ¿Para cuando una estrategia fiscal como país, que parta del reconocimiento de que somos un país pobre que necesita "generación de riqueza", o cuanto menos, dejar de machacar cualquier foco de generación de riqueza?

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