El falso debate sobre la incorporación de los jóvenes en la empresa familiar: ¿meritocracia o solidaridad?

Mérito. Mucho mérito.
 

El falso debate sobre la incorporación de los jóvenes en la empresa familiar: ¿meritocracia o solidaridad?

En el trabajo con "mis familias empresarias" es habitual la sensación de tener que comenzar el partido "en campo contrario". Todos estos años de "Protocolos Familiares" como moda, subvencionados hasta la ridiculez por las Administraciones Públicas, han dejado unas secuelas muy difíciles de neutralizar.

El "cut and paste", el copiar y pegar de toda la vida, o el coger un papelito modelo y colocarlo cuantas más veces mejor, ha degradado significativamente el significado de los protocolos familiares, y por ende, ha dificultado exponencialmente el trabajo de Consultoría de Empresa Familiar con un mínimo de pretensiones de seriedad y método.

Hace unos días leía en un blog "importante" de empresa familiar un debate absurdo: ¿meritocracia o solidaridad, en el acceso de los miembros de la familia a un trabajo en la empresa familiar? Doy por supuesto que el planteamiento del "debate" es de carácter pedagógico, para la reflexión y para extraer conclusiones serias. El nivel científico de la institución y del conductor del blog están fuera de toda duda.

Pero con este tipo de cuestiones nos encontramos todos los días. Un montón de tópicos falsos, con un cierto halo de credibilidad: ¡desmontarlos es muy laborioso!

En consultoría decimos que nuestra faena consiste en el "arte de la pregunta". Es una evidencia para todos que según como formulas la pregunta, orientas o condicionas o fuerzas el sentido de la respuesta. Así, si formulas una "pregunta trampa", la respuesta no puede tener nada aprovechable: sólo el hecho de reconocer lo fácil que es "caer en las trampas" que acechan a la familia empresaria en cada "fase de su evolución", en casa quiebro del camino.

El tratamiento de la carrera profesional de los miembros jóvenes de una familia empresaria, y su posible participación en el "liderazgo empresarial familiar en segunda generación" dentro de las estructuras directivas y de gobierno de las empresas de la familia es una cosa muy seria que no se puede zanjar con tópicos, ni afrontar con cuatro reglas apresuradas en un "Protocolo Familiar" al uso.

Nada de esto se resuelve con una "norma", sino con una estrategia clara del Consejo de Gobierno Familiar, y con una asignación específica de recursos, para la promoción, para la formación, para el seguimiento y para la evaluación de los miembros de la familia empresaria "en etapa de maduración". Todo ello adaptado, necesariamente, a las concretas circunstancias, de dimensión de la empresa, de dimensión de la familia; y concebido sobre la base de las concretas condiciones personales de cada uno de los implicados, en términos de talento, compromiso, e inquietudes personales.

Cualquier otra simplificación, como eso de que hay que ser licenciado y tener un MBA para trabajar en la empresa..., otra tontería... ¡que no, que los papeles no resuelven los problemas! No se trata de nada de esto. Conozco a jóvenes sin estudios superiores con un talento empresarial evidente, que serán los líderes de la empresa de la familia (por no mencionar a empresarios "top" que todos quisiéramos tener en nuestros órganos de gobierno empresarial, que a duras penas fueron al colegio).

Cierto que es una anomalía que no hayan desarrollado un mínimo su formación académica básica; pero eso no puede ser inhabilitante "per se". Habrá que conseguir las capacidades técnicas y habilidades directivas por otros medios; y eso deberá promoverlo y controlarlo, con plena objetividad, la propia organización familiar. Pero, ¿a cuantos licenciados conoces que nunca serán capaces de "ver" un negocio, o de "resolver" un problema empresarial? Yo a muchos, a un montón.

En el fondo, el futuro de la empresa familiar está vinculado indisolublemente a la lucha por el "talento empresarial" en la familia; y en esa batalla, lo importante es que la familia ofrezca todas las posibilidades y todo el respaldo para que, con el máximo de exigencia y el máximo de control, los jóvenes puedan desarrollar al máximo sus capacidades empresariales. Si lo logramos entre todos, la familia tendrá una oportunidad; y si no, pues alguna multinacional terminará comprando.

¿Y lo de la pregunta inicial? Pues no creo que haga falta responderlo; se puede ayudar a los miembros de la familia; pero que alguien se crea que tiene derecho a "ayuda en forma de puesto de trabajo vitalicio" es nefasto, el principio del fin. Y que algún padre se rinda y "coloque" a sus hijos en la empresa, "porque no valen para otra cosa"..., ¡uff, vayamos preparando los contactos con esa multinacional, eh!

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