El Modelo de Relaciones Tributarias en España como símbolo trágico de decadencia.

 

El Modelo de Relaciones Tributarias en España como símbolo trágico de decadencia.

Hace tiempo que hablo de la sociedad española como una sociedad enferma, una sociedad fallida. Dudo mucho de que cualquier ciudadano de bien pueda desear para sus hijos el modelo de sociedad que se ha gestado en España durante décadas; nada en el ámbito de "lo social" surge de un día para otro.

El Modelo de Relaciones Tributarias en España es, entre otras muchas cosas, un símbolo y una plasmación de la decadencia de la sociedad española de principios del Siglo XXI.

La nueva religión es el Estado; la sociedad española ha pasado del "Providencialismo" de inspiración religiosa, a creer en el Providencialismo del Estado. Diversos estudios sociológicos -de perversos liberales, claro- ponen de manifiesto una terrible contradicción, una soberana estupidez colectiva diría yo: los españoles debemos ser algo así como los ciudadanos del mundo que más convencidos estamos de que el Estado debe resolver los problemas de los ciudadanos; al tiempo que somos los más convencidos de que los "políticos" son nuestro primer problema. ¡No tengo palabras para comentarlo!

El Estado elefantiásico que hemos montado, todos felices y contentos, devora una cantidad de recursos ingente..., y creciente a pesar de todo. La política lo invade todo y la sociedad civil ha desaparecido, arrinconada por la contaminación partidista de todo.

Si algo de lo que he descrito se aproxima a una descripción razonable de la sociedad española y alguno de sus problemas, deben admitirme que "un servidor" no pueda nunca hablar, escribir, reflexionar o razonar sobre impuestos sin tener presente este contexto.

Las bases conceptuales del Derecho Tributario y las construcciones teóricas sobre la justicia tributaria que hemos estudiado y enseñado, han de ser re-constextualizadas.

Hace un tiempo leía, ingenuo de mí, a un comentarista yanqui exponiendo su gran despertar a la realidad tributaria de los tiempos en que vivimos: "el dinero de los ricos no va para los pobres, va para los amigos". Tengo que decir que este amable comentario, ingenuo también incluso, debe ser superado con dureza: en el mercado de votos y escaños, los impuestos ocupan un papel esencial. En su vertiente de exacción (populismo exacerbado - los ricos pagan exponencialmente más porque son menos) y en su vertiente de gasto público (obras son amores, diría un alcalde cualquiera, aunque luego esos ricos malvados hacen negocios jugosos a costa de los ciudadanos con el respaldo de una regulación sesgada...).

Cuando me plantearon el reto de "dejar gravadas" unas reflexiones sobre actualidad jurisprudencial tributaria, mi planteamiento inicial se anclaba en una trayectoria personal caracterizada por el intento de debate y crítica del establishment tributario consolidado en España.

La exposición acrítica -con crítica solo nominalista y asépticamente técnica- de la jurisprudencia tributaria y su sustrato, no es para mí. Y, realmente, no creo que tenga ningún valor para nadie. Porque en el fondo, la labor de asesoramiento fiscal en España tiende, cada día más, a consistir en "procurar hacer aquello que más le guste a los intereses recaudatorios de la Hacienda Pública" (para evitarse disgustos, por caro que resulte). Para "vivir en negro" no hace falta asesoramiento, claro.

He hablado un montón de veces de terror fiscal y de totalitarismo tributario. Y no me he inventado ninguno de los términos. La época del "terror fiscal borreliano" (hemerotecas hay) fue otra "gran ingenuidad" comparada con los tiempos actuales. De totalitarismo (fascista-leninista-etc.) ya hablaba don Jaime García Añoveros para referirse a una sentencia del Tribunal Constitucional español (lo peor que se ha escrito jamás contra los ciudadanos españoles y a favor de la opresión de un Estado prácticamente sin control).

Hace unos años trabajábamos informando un anteproyecto de ley en materia tributaria y el responsable administrativo del proyecto (otro tipo brillante atrapado en un sistema que todo lo bueno devora y tritura) me comentaba sin ruborizarse: ¡puede que tengas razón, Amancio, pero eso no nos lo va a admitir la gente de recaudación, es una batalla perdida! Yo no podía, y no puedo todavía sensatamente, creerme el "poder del aparato" (representante máximo de la razón de Estado) por encima del "poder del legislador" (esos diputados iletrados que se enteran de poco y votan lo que les mandan sus "cuadros"). ¿Cruel caricatura? ¡Quizás no tan caricatura y quizás no tan cruel! Crueldad es condenar a la ruina, a la emigración, a la nada, a toda una generación de españoles: eso sí es crueldad.

Con estas premisas quiero presentar alguna selección de esas "grabaciones de actualidad jurisprudencial" que hemos preparado para Editorial Aranzadi (Aranzadi Formación Total) en el año 2013.

Puedo ofrecer diferentes cortes, unos más largos, otros más cortos, unos más intensos, otros más ligeros, unos más críticos, otros más amables, unos amargos y otros más amargos. En todo caso, quiero notar que son cortes aislados de un guión preparado para una exposición de largo metraje y de formato condicionado (un hombre ante una cámara), plano, sin edición: no es un audiovisual sino más bien una "conferencia grabada". Por ello los cortes no son homogéneos; y, en concreto, no están preparados como entidad autónoma. ¡Quizás algún día dispongamos de los recursos para pasarnos al "género audiovisual del documental jurídico-tributario"! He de decir, también, que pergeñamos una propuesta al respecto en la Facultade de Cencias da Comunicación de la USC en el año 2013..., pero no parecía que el público potencial justificase la inversión; y tampoco creímos que ninguna televisión fuese a tener un interés real en "producir" tal ladrillazo.

En fin, notarán, con este primer corte (grabado en la última sesión, de diciembre de 2013) como mi tono es de "derrota y desánimo". ¡Por favor, si alguno de Vdes., cualquiera, tiene una razón para darme alguna buena noticia, contacte de inmediato! ¡Busco desesperadamente una alegría como ciudadano! Sueño con el día en que pueda contarles a mis hijos que sus derechos individuales son respetados y que la libertad para el desarrollo personal existe, y no está capada por un intervencionismo enfermizo (otro día hablaremos de ello) y por un expolio fiscal sin precedentes y sin parangón en ningún país civilizado.

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