Empresa Familiar: ¿condenados a la tiranía de la mediocridad?

 

Empresa Familiar: ¿condenados a la tiranía de la mediocridad?

Los Protocolos Familiares han sido una moda ruinosa para la Sostenibilidad Intergeneracional de la Empresa Familiar. Un auténtico drama: recursos y tiempo destinados a comprar un papelito inútil, para tranquilidad de las conciencias de unos y para garantía del status quo de otros.

A veces me resulta inconcebible que a estas alturas del Siglo XXI (ya) y con la que está cayendo, los conceptos y los modelos nacidos en los años sesenta y setenta, y muy lejos de aquí, sigan siendo la referencia.

Hace unas semanas un amigo me referenciaba una conversación, simpática, entre un "Vendedor de Protocolos" y un miembro de una familia empresaria con preocupación razonable por su futuro.

El miembro de la familia empresaria, joven pero suficientemente preparado y curtido en más de una dura batalla, escuchaba con atención la exposición del "vendedor". El "vendedor" lo hacía bien; tocaba con precisión todos los puntos "delicados", haciendo hincapié en las habituales palancas afectivas. Y, claro, desde la imprescindible óptica del "buenismo", inobjetable en cualquier "primera aproximación"... Lo estaba bordando.

Hasta que fue duramente interpelado....

- ¡Pero bueno...! ¿Tú te mojas o no te mojas? - le espetó, directamente y en frío, el joven sobradamente preparado.

.... (el vendedor balbuceó, y esquivó, desde la más exquisita de las neutralidades, mojarse en el delicado tema de si te mojas o no te mojas)

El episodio me resultó muy divertido, tanto como para "novelarlo" aquí.

Y más que divertido, es transcendental en el análisis de por qué los Protocolos Familiares se han convertido en papeles contraindicados: ¡el buenismo de los consensos y las unanimidades!

 

Nos pongamos como nos pongamos, la UNANIMIDAD es el arma de los TORPES.

La exigencia de consensos da un poder desorbitado a quienes carecen de capacidad, talento, vocación o interés para comprender lo que se está jugando la Familia Empresaria. Y si no lo comprenden, mucho menos van a poder discernir si son parte del problema o parte de la solución. Y, ni remotamente, podrán llegar a hacer el suave pero firme tránsito que debe conducir desde el "ser parte del problema" al "ser parte de la solución".

Aquí estaba el "te mojas o no te mojas" de nuestro "personaje joven pero muy preparado". ¿Cuando te pongas a trabajar con mi familia empresaria, va a primar la voz de los "buenistas" -que por definición quieren evitar problemas y, por lo tanto, cualquier cambio, y pueden bloquearlo si exiges unanimidad-, o vas a apostar por una ortodoxia empresarial firme, que prime el talento, el esfuerzo y el compromiso y, por lo mismo, se proteja con todo contra quienes sólo quieren seguir enganchados a la droga del privilegio?

¡Qué curioso..., parece que estamos hablando de la España de 2011, y no de una familia empresaria cualquiera en esta misma España de 2011!

 

Cada empresa familiar en un "sistema social autónomo" y, por lo tanto, esa tendencia tan "académica" a las generalizaciones y a las estadísticas y demás..., es, a mis efectos, una patraña. Vale que está muy bien para las clases y para los periódicos y para los congresos de auto-aplauso... Pero en mi operativa, insisto, una patraña.

En mi experiencia he sufrido la dura experiencia de comprobar como los menos capaces y los más acomodaticios y, a la postre, los más irresponsables, tienen un peso notabilísimo en la familia.

Sí, ¡entender que puede interesarte "despedirte a tí mismo", no está al alcance de todos!

Pero claro, si lo que buscas es "la paz familiar" y "que todos se lleven bien"; y no la supervivencia de la empresa..., ¡mal te veo! Los mediocres habrán ganado, otra vez.

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