Empresa Familiar desde el principio: ¿qué sucesión?

 

Empresa Familiar desde el principio: ¿qué sucesión?

La sucesión en la Empresa Familiar es un "mantra" que se utiliza por doquier, en modo "topicazo", sin enfrentar la cuestión con un mínimo de solvencia. Los tópicos son útiles, pero peligrosos.

Lo más habitual es escuchar todo tipo de referencias a la sucesión como "punto crítico" para la Empresa Familiar. Y asociado a ello viene esa estadística aterradora de las Empresas Familiares que no consiguen pasar de la primera generación a la segunda, y mucho menos a la tercera...

No hay auditorio "no iniciado" que no se quede aterrado y preocupado ante ello y que, a continuación, no comience a tener deseos de "comprarse un protocolo familiar". Por eso todas las charlas sobre empresa familiar de "consultores" (mucho peor cuando se trata de académicos que hacen consultoría -se disimula más y engatusa con más artimañas-) comienzan con esto de los problemas en la sucesión.

La sucesión no es un problema nunca: ¡cuando en una empresa familiar comienzan a preocuparse por el futuro y la sucesión, porque el patrón está en "fase de sucesión" (en declive personal, vejez, ¡que se nos muere, vamos!), ya no habrá nada que hacer! Prácticamente ya no hay problema: todo estará perdido, salvo milagro.

Sustituir al gerente-fundador (e in-extremis), es, siempre, un desenfoque del problema que suele generar más efectos negativos que positivos.

Resulta gravemente desalentador comprobar como muchos empresarios familiares, bien en primera bien en segunda generación, comienzan a preocuparse por "cómo va a quedar esto" cuando el patrón, gerente plenipotenciario y omnipresente- cumple los 73 años y comienza a decir que se siente cansado y que quizás debiera pensar en jubilarse... - ¡Tenemos que organizar la sucesión! - dice el fundador.

Obviamente es por esto que hablo siempre de "Sostenibilidad Intergeneracional en la Empresa Familiar": poner el foco en la "sucesión", por comercial que quede, es un error mayúsculo.

Hace meses debatía sobre ello con una profesional volcada con el apoyo a empresas familiares, en el ámbito asociativo. Su planteamiento resultaba terrible para mí; después de un rato de encajar mis críticas a sus planteamientos (publicados en medios) apelaba al componente divulgativo de su artículo. - Amancio, tus planteamientos son demasiado avanzados y complejos; para sensibilizar a los implicados tengo que utilizar estas simplificaciones, y ni siquiera así consigo "sensibilizar" a las familias sobre la necesidad de prepararse para "la sucesión".

Toda su publicación, y con ella todo el "ambiente de la empresa familiar" (una parte importante de él) está vinculado con la sucesión en la gerencia de las PYMEs familiares.

Recuerdo este episodio, porque habitualmente me resulta difícil escribir sobre Empresa Familiar y sobre muchas de las actuaciones que se realizan y promueven alrededor de ella, sin enfadarme y sin que trasluzca un tono amargo, o abiertamente agrio, que, al final ¡tampoco ayuda a nadie!

He de reconocer que mis frustaciones acumuladas en el ámbito de la Empresa Familiar son muchas y notables: cuando ves a gente inteligente, brillante, ejemplar..., hacer lo contrario de lo que le conviene y dice entender que le conviene, con la razón..., y hacerlo conscientemente vencido por una afectividad o una presión afectiva no razonable..., pues no, no resulta ser, no es plato de buen gusto.

Mi experiencia en el trabajo con familias empresarias me anima, tras un período de reflexión, a poner mi granito de arena en una propuesta de replanteamiento conceptual y metodológico de las cuestiones centrales en torno a la Sostenibilidad Intergeneracional de la Empresa Familiar.

Circulan demasiados tópicos, a mi juicio; se mezcla demasiado lo "comercial" y la "sensibilización", con lo "sustancial" y lo "conceptualmente serio". Y no hablemos ya de cuando "lo jurídico" (los papeles) se antepone a "lo sustancial" (las decisiones).

Creo que todos estaremos de acuerdo, quizás sea el único punto de acuerdo, en que no existe ningún problema que pueda ser encauzado, superado o solucionado sin partir de un análisis preciso, minucioso, exhaustivo de todas sus facetas y manifestaciones. Para ese análisis es necesario tener un marco conceptual de contraste sólido y preciso: la inconsistencia nos ahoga, desbordada por doquier...

Tampoco llegaremos a ningún sitio sin un análisis preciso y un marco conceptual sólido, cuando tratamos de evitar que una empresa, generadora de riqueza para la familia y la comunidad, que es viable en cuanto que empresa (por condiciones de mercado y entorno competitivo), implosione y arruine a muchos por motivos no empresariales, solo familiares, solo afectivos...

Es mucho lo que todos se juegan. ¿Quizás haya llegado el momento de tomárselo en serio, por fin?

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