Empresa Familiar y chantaje afectivo: ¿el principio de la ruina, o la consumación de una ruina anunciada?

Abbey. Reflexión y no chantaje.
 

Empresa Familiar y chantaje afectivo: ¿el principio de la ruina, o la consumación de una ruina anunciada?

Hace no demasiado tiempo el fundador de una importante empresa se burlaba de algunas de las páginas de un Protocolo Familiar: ¡sí, sí, que hay que ser bueniños...! Pero eso ya os lo digo yo, y no hace falta ningún papelito: ¡sed bueniños, y ya está! (Admítaseme la interpretación libre y el "tic" idiomático).

Este fundador, como todos, tiene familia. Su familia, de uno u otro modo, está implicada en la empresa y, por lo tanto, podemos categorizar a ésta con ese "label proteico" de #EmpresaFamiliar (así es el hashtag que utilizamos en el twitter de @ADNfamily).

Cuando hablamos de separar el ámbito de la empresa del ámbito de la familia, habitualmente nunca nadie -a veces ni siquiera yo mismo- es consciente de la dimensión real del problema a que nos enfrentamos: el CHANTAJE EMOCIONAL es la herramienta estrella de los torpes, los ventajistas, los listillos o los aprovechados.

- ¿Existe algún torpe, algún ventajista, algún listillo o algún aprovechado en tu familia empresaria?

- ...

- ¡¡Tienes un problema!! ¡Un muy grave problema!

Pasado el tiempo suficiente, como para haber dejado madurar la reflexión, quiero traer a colación aquí dos reflexiones preocupantes:

Primero, los listillos y los ventajistas habitan muy cerca de nosotros, tras pieles de cordero, de amabilidad, de cariño o zalamería. No siempre son "listillos dolosos", o "ventajistas conscientes". Una persona a quien profeso un respeto profesional mayúsculo (una especie de oráculo particular) dice siempre: - ¡Si se equivoca siempre a su favor, a lo mejor debéis dejar de pensar que es "limitado" o "justito"... quizás sea el más listo de todos! ¿No?

Es cierto que las situaciones de crisis económica han sacado lo peor de muchos individuos que pululan alrededor de empresas familiares (igual que han sacado lo mejor de otros, claro).

Pero alguien se imagina el CHANTAJE EMOCIONAL que utiliza alguien para manipular decisiones empresariales, poniendo por delante la "residencia" de los nietos: - ¡si no se hace así, y no se garantiza a mi marido un puesto y un salario con unas condiciones de "conciliación" razonables, nos vamos a vivir a otro país...!

Estas situaciones no son preocupantes (al contrario, ponen encima de la mesa la "catadura moral" de los implicados, para que todo el mundo que quiera saberlo, se entere). Lo preocupante es que las personas que tienen la responsabilidad de decidir y enfrentarse con esto, ¡de pararles los pies!, sucumban con debilidad ante este embate.

Cuando se tiene la primera muestra de debilidad... ¡señores, búsquense empleo en otro sitio, en otro país, en otro continente..., porque ha comenzado el principio del fin!

Recuerdo todo esto porque hace poco, poquito, he observado a un auténtico empresario, hombre merecedor de todos los respetos del mundo y más, merecedor de todos los análisis y estudios de todas las escuelas de negocios del mundo y más..., un auténtico personaje, reconocido por su coraje, por su fortaleza en lo bueno y en lo malo, por su valentía y su solidez... rendirse al CHANTAJE EMOCIONAL.

¡Y no me lo podía creer!..., con toda la información, con todos los datos, con el análisis de todas las consecuencias previsibles...

Y luché, y perdí. No siempre pierdo, pero ¡contra el CHANTAJE EMOCIONAL casi no hay armas!

Bueno, sí, sí hay armas: ¡EVITAR la posibilidad de que llegue a suceder! Si no adoptas las medidas, culturales y regulatorias, para evitar situaciones de CHANTAJE EMOCIONAL..., ¡cuando éste llegue, no habrá nada que hacer! Sólo gestionar la decadencia de todo aquello que fue, y que está empezando a dejar de ser.

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