Family Business Christmas Blues: ¡la madre de todos los fraudes! Segundo acto. Scruggle y su homenaje.

 

Family Business Christmas Blues: ¡la madre de todos los fraudes! Segundo acto. Scruggle y su homenaje.

La historia de estos modernos Scrooge que se repartían en dividendos el dinero de la calefacción en el colegio de sus nietos me llamó la atención poderosamente: ¡no me lo podía creer y quise, primero corroborarlo más allá de la primera fuente (de plena confianza) y, luego, saber todo lo posible sobre ese "affaire"!

Detrás de mi curiosidad hay una obsesión metodológica, en clave de Empresa Familiar: ¿cómo puede llegar a ocurrir esto? ¿Qué le pasa por la cabeza, qué pasa en la vida de personas "otrora respetadas", empresarios familiares respetables y de éxito, como para que a partir de un momento determinado, y sin que nadie sepa explicar por qué, se despeguen irreversiblemente de la realidad, y lleguen a extremos de auténtica miseria humana? ¿Cuándo se produce el cambio, cuándo se inicia esa deriva? ¿Por qué gente inteligente se ciega en quimeras imposibles, aun a costa de llevarse por delante un respetable legado moral personal para su familia y la comunidad? ¿Por qué alguien desprecia el activo que para sus hijos o nietos representa la propia memoria respetable de los antepasados?

Inquirí a mi fuente sobre las personas implicadas, sobre cómo habían sido y sobre qué había pasado para que llegasen a esta situación... ¡No son las personas que yo he conocido!, me decían unos; otros, menos "favorables" apuntaban que no había nada nuevo, que la imagen de bonhomía y respetabilidad había sido siempre una farsa. La larguísima sombra de la corrupción, incluida la política.

Y la historia de estas personas tenía elementos realmente admirables: esfuerzo para sacar adelante a la familia en los años sesenta y setenta, creación de un centro educativo que fue respetado y tuvo momentos de esplendor, entrega personal a la labor educativa y docente, y "marca personal" sobre cientos de jóvenes que -ya creciditos- agradecían su magisterio y su orientación en las épocas delicadas de la adolescencia.

De entre todos los perfiles de los Cinco Scrooge, uno me llamaba personalmente la atención. Su dimensión pública había sido notable, en el mundo de la política, local, regional o nacional. Pude ver en prensa (google mediante) reseñas de distintos actos y cargos, importantes, significativos. Incluso, no hace muchos años, un montón de personas de las que tienen "mando en plaza" se reunían para homenajear y lisonjear al personaje.

Mi confidente, el anciano asesor y consejero, viejo amigo respetable, no se lo podía creer: este Scrooge en el centro de la foto, rodeado de lo más granado de la sociedad local y agasajado con la presencia de las más altas autoridades locales y regionales del partido.

- Y yo también estuve en el homenaje, claro, por lo que significó nuestra amistad, por la época aquella que merece ser recordada..., ¡y por curiosidad!-, confesaba con una cierta sonrisa maliciosa.

- Pero todos brindaban y llegaron los discursos, y la entrega de presentes..., y, ¡Amancio, no te lo puedes creer!, uno de los regalos más institucionales se los llevaba su nieto pequeño, alumno del colegio "en ruinas y sin calefación", hijo de su hija -profesora del mismo colegio- a quien le había dicho, con muy mala baba, que si quería mantener el puesto de trabajo, ¡que se lo comprase como hizo él!

Y yo no sé si me lo puedo creer o no. A estas alturas ya me creo todo, porque "la realidad siempre supera a la ficción", y cuando te crees que la "miseria humana tiene un límite", siempre hay alguien que se empeña en desmentírtelo.

Es posible que hayan sido buena gente en algún momento. ¡Sólo posible!

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