Fracasos sonoros y "telegrafiados" en Empresas Familiares. Consuelo: la Empresa Familiar no es el único ser que repite los errores de forma sistemática...

 

Fracasos sonoros y "telegrafiados" en Empresas Familiares. Consuelo: la Empresa Familiar no es el único ser que repite los errores de forma sistemática...

Cada inicio de temporada me veo leyendo noticias, entrevistas, manifiestos, sobre la Empresa Familiar, sobre la Sucesión del Liderazgo, sobre casos de éxito intemporal en empresas familiares. Y siempre tiendo a esbozar la misma sonrisa cínica: ¡cuánto humo hay que vender!

En tiempos de grave crisis y de monstruosa desconfianza, vender humo se ha convertido en tarea imposible, tanto para consultoras "chic" como para escuelas de negocios "top" o incluso para despachos de abogados "premium". Claro, cuando venden humo los poderes públicos con sus "bálsamos de fierabrás para la "Empresa Familiar", me indigno -sigo comprometido a contar algo sobre IGAPE y Empresa Familiar-.

En mis escritos sobre empresa familiar, en este blog, o en mis charlas e intervenciones públicas sobre el tema, tiendo a ser especialmente pesimista, como ya sabrán quienes me siguen: conquistar la SOSTENIBILIDAD INTERGENERACIONAL es algo mucho más serio y mucho más duro de lo que están dispuestos a asumir muchos de los implicados.

Los porcentajes de empresas familiares "serias" que sobrepasan la primera generación es paupérrimo, pero dadas las pautas de actuación de muchos empresarios familiares todavía ese paupérrimo porcentaje se me antoja milagroso..., ¡o trucado! ¡No se crean las cifras solo por el hecho de que las repitan muchas veces en muchos libros: nadie ha hecho un estudio serio desde hace mucho tiempo!

Comienzo la temporada dando noticia de otro puñado de casos de fracaso de empresas por motivos familiares, una y otra vez por la incapacidad familiar para tomarse en serio lo que tienen entre manos. Una editorial y un concesionarios de vehículos de alta gama pueden tener poco que ver entre sí; pero los errores que conducen al resultado final de "venta de saldo" para salvar los muebles son los mismos.

Me vienen al recuerdo dos empresas que he observado en la distancia en los últimos años, sin tener ninguna intervención activa. Pero he de confesar que en otras, en las que sí he tenido una participación activa, ¡ni siquiera yo! he sido capaz de frenar lo limitar las "pulsiones autodestructivas": ¡mejor matar al mensajero que asumir los compromisos y sacrificios que exige preservar "nuestra fuente familiar" de generación de riqueza a largo plazo!

En las dos empresas que "observo desde fuera" han coincidido varios elementos recurrentes. Me interesan dos en concreto. El primero, la existencia de un protocolo familiar. El segundo, la presencia de un fundador "hiperpersonalista" rodeado de una pléyade de lisonjeadores enfermiza.

Hace años que mantengo una especie de "cruzada" contra los Protocolos Familiares como "moda" o como "papelito" (¡cuántos hemos colocado! decían algunos hace no tanto tiempo!). Veamos: si una empresa con un protocolo familiar, o dos, "revienta" en mil pedazos, ¿en qué quedamos, para qué servía el protocolo familiar? ¿Para qué se vendió y para que se compró? Y en concreto, ¿qué se redactó y qué se cumplió de lo redactado? ¡O solo fue para aprovechar una subvención, para calmar conciencias y para guardar en un cajón!

El fundador es idolatrado; padre querido, empresario reputado, benefactor reconocido y aclamado. Y, al final, ¿un "tipiño" endiosado que ha "liderado la organización hacia la nada"? Sí, al final, a los 84 años, a él ya le da igual todo, incluso la "memoria" tiene esa virtualidad de "quien paga tiene la estatua que quiere", ¿no?

Hablaré de Protocolos Familiares en los próximos meses, sobre ¡cuándo y cuándo no!, sobre ¡para qué y para qué no!, sobre ¡para quién y para quién no! Y, en definitiva, sobre qué es preciso para que una Autorregulación en una Empresa Familiar tenga sentido y contribuya al fin de "SOSTENIBILIDAD INTERGENERACIONAL".

Hablaré sobre "Fundadores" en los próximos meses, y sobre todos los "palmeros" -contratados o financiados- dispuestos a "expandir" al máximo los errores de autocomplacencia de quienes podrían haber encauzado con un mínimo criterio el futuro de sus empresas en manos de sus familias.

A fecha de hoy, una multinacional es propietaria de otra editorial jurídica más que ha fracasado como "empresa familiar" (un nuevo exitazo de la super-multinacional con origen familiar). A fecha de hoy otro concesionario de automóviles de alta gama ha sido absorbido por una firma más grande y sólida, que ha acreditado mayor orden familiar y empresarial.

No pasa nada: ¡la vida sigue! La generación de riqueza continúa..., ¡en otras manos y con otras condiciones!

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