La amnistía fiscal como síntoma: ¡de los mundos de yuppi a la realidad, en dos tardes!

 

La amnistía fiscal como síntoma: ¡de los mundos de yuppi a la realidad, en dos tardes!

No entiendo de alta política ni de ampulosos debates mediáticos en el mercado de la opinión pública y publicada. Es un mercado muy delicado, cuyos entresijos deben estar reservados al talento hiper-privilegiado de unos pocos escogidos. Además, imagino, hace falta mucha vocación... y yo carezco...

La amnistía fiscal (---) ha dado esta vez para que se rasgaran las vestiduras unos, ofendidísimos...; curiosamente los mismos que lanzaban globos sondas de una amnistía fiscal hace solo un par de años. El intercambio de papeles en estas cosas es muy, muy, curioso... ¡de hecho, siempre me ha maravillado que las medidas fiscales más regresivas las hayan aprobado gobiernos-parlamentos "progresistas" (reducción de impuestos a las rentas del capital y a las plusvalías -sí, esos malditos especuladores-, y supresión del Impuesto sobre el Patrimonio) Y casi una amnistía fiscal, en paralelo con la de Berlusconi. Luego, la presión socio-mediática lo desaconsejó..., y ya "no molaba" llamar al "dinero negro" para inyectar liquidez y superar la crisis.

Tengo que reconocer que yo mismo he escrito con notable acidez contra la amnistía fiscal que sondearon sectores próximos al gobierno Zapatero.

Y, sin cambiar la posición, pero sí cambiando el enfoque, quiero contemplar el significado de la amnistía fiscal en unos términos un poco distintos.

La verdad es que de tanto oír hablar de los malditos defraudadores que ahora salen, otra vez, beneficiados; de tanto oír hablar del "riesgo moral"; de tanto oír esa desfachatez de la derechona premiando a los cacos (de la derechona, por supuesto); pues es que ya me aburre lo simplista, hasta lo nauseabundo, que está resultando todo esto.

El mercado de la política y la opinión pública y publicada..., es lo que tiene: es tan fácil manipular con sentimentalismos y demagogia, que plantear cualquier debate con un mínimo de seriedad se ha convertido en algo prácticamente imposible.

Quiero, también, recordar que en escritos anteriores me he despachado a gusto con los "mecanismos legales de generación de dinero negro oficial"; o con las estafas sociales-tributarias que esconde nuestro ordenamiento tributario.

Y, en ese contexto, la "amnistía fiscal" no es más que otro síntoma de una sociedad fallida, una sociedad enferma. Una sociedad que ha construido una realidad virtual, increíble para observadores informados, paralela a otra donde se libra una batalla cruenta y dura, a vida o muerte.

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