Notas para una entrevista promocional del Master Universitario en Fiscalidad Internacional - UNIR.

 

Notas para una entrevista promocional del Master Universitario en Fiscalidad Internacional - UNIR.

¿Qué elementos entran en juego cuando hablamos de fiscalidad internacional?

En la "fiscalidad internacional directa" hay dos grandes líneas fuerza, de desarrollo sucesivo.

Primero las instituciones internacionales (OCDE) se preocupan por eliminar las barreras al comercio internacional y al desarrollo, promoviendo los convenios para evitar la doble imposición.

Luego la globalización económica y la operativa de las multinacionales con prácticas agresivas de ahorro de impuestos y, claro, una crisis fiscal galopante en los Estados, conduce una ofensiva contra la "doble no imposición", que es lo que ahora ocupa la agenda fiscal internacional (el proyecto BEPS de la OCED y las medidas coordinadas de distintas entidades, incluida la UE).

La cuestión es: los impuestos son locales, la soberanía de los Estados es nacional. Pero la economía es global y los operadores económicos son multinacionales. En primer lugar.

Luego, los impuestos son "cifras muy importantes" y condicionan la competitividad de cualquier operador. Un tipo impositivo del 35 por 100 sobre los beneficios..., ¡condiciona, por supuesto, la política de inversión o I + D, o los planes de expansión, o la capitalización intentando captar nuevos socios en bolsa?

Para mí, el debate social global sobre impuestos está manipulado por un maniqueísmo enfermizo: hay unos buenos, los Estados, y unos malos, las multinacionales. A poco que uno analice el sistema fiscal español -plagado de aberraciones injustas-, el derroche y descontrol en el gasto público -aeropuertos sin aviones o "Guggenheims" vacíos en cada ciudad-, o los niveles de corrupción "solo la exteriorizada en procesos judiciales" -políticos con orden de ingreso en prisión, por ej.-, o la inutilidad de los poderes públicos para proteger a los ciudadanos -desde las preferentes y Pescanova a Gowex-, debería quedar claro que este debate es un poco más serio y profundo. ¡Hablemos de ello!

 

¿Cuál es el “mapamundi” fiscal en la actualidad?

Me gusta definir un "mapamundi" fiscal de "países ricos" y "países pobres". Los países ricos pueden desarrollar una política fiscal de "reparto de la tarta", de "impuestos sobre la riqueza generada para el bienestar de sus ciudadanos". Los países menos ricos deben focalizarse en "atraer la riqueza" en "promover la generación de riqueza", utilizando para ello todos los mecanismos a su alcance y, específicamente, la política fiscal.

Como residente en Irlanda y observador de la realidad económica aquí, puedo dar fe de como un país extremadamente pobre en los años 80 ha conseguido revertir una inercia secular de pobreza extrema (famina incluida) y emigración estructural, con base en herramientas fiscales de atracción de multinacionales. El empleo generado por todas las grandes empresas multinacionales, tecnológicas, farmacéuticas, químicas, aseguradoras, en el área de Dublín, ha cambiado para siempre la fisonomía del país. Hoy nadie se podría imaginar una Irlanda "sin eso", que seguiría siendo la finca de recreo de los nobles ingleses.

Por otra parte, en España no nos escandalicemos: las vacaciones fiscales vascas, en sus distintas variantes, han sido y son, un claro ejemplo de competencia fiscal para la atracción de industrias generadoras de riqueza y empleo.

Ahora la Unión Europea investiga las prácticas fiscales de Irlanda, Holanda y Luxemburgo. ¡Qué curioso, cuando Alemania se queja reiteradamente o Francia está "escocida" por la reciente huida de Yahoo, o de Gerard Depardieu...!

 

¿Qué opción, en materia de fiscalidad internacional, es la más interesante, a su juicio? ¿Y por qué?

El mundo no es estático, y las opciones de política fiscal internacional son dinámicas. Por ej., parece que Francia y su impuesto del 75 por 100 ha sido bastante parecido a "un tiro en el pie". Es gracioso, por ej., que la demagogia que condujo al Gobierno Vasco del PSOE a eliminar el tratamiento fiscal de las SICAV (como vehículos de inversión que son y que en todo el mundo hay) tuvo un resultado evidente: solo se quedaron en Euskadi un puñado de SICAVs del BBVA en pérdidas: las demás, desaparecieron.

Una política fiscal de Estado debe estar, en primer lugar, conducida por una "el interés ciudadano" y no por "el interés de Hacienda". España vive una "esquizofrenia fiscal": enseña a la opinión pública un universo idílico donde el bueno es el Estado y los malos los defraudadores; pero en el fondo, esconde un escenario de "terror fiscal creciente" en el que se trata de "recaudar por encima de todo", incluso por encima de la ley, o forzando la ley al extremo..., al tiempo que se criminaliza a quienes intentan pagar menos impuestos utilizando errores u opciones que la ley concede.

Y sí, la inseguridad jurídica y el terror fiscal, no animan a la generación de riqueza. ¿Cómo creen Vdes. que sentó en las altas esferas económicas mejicanas, con intereses inversores en el sector naval gallego -a través de PEMEX-, la multa fiscal de 500 millones de euros a CEMEX? ¡Algo no funciona!

Una política fiscal internacional buena, es la que no "espante" a quienes generan riqueza. Y, ¡fíjense! en los rankings de educación, sanidad, o calidad de vida..., ¡los irlandeses no son los últimos de la lista, a pesar de la terrible crisis fiscal derivada de su propia "burbuja" del Celtic Tiger!

 

¿Son los estados sensibles a propuestas de fiscalidad internacional que beneficien a sus ciudadanos y empresas?

Los movimientos internacionales son claramente desalentadores para los "países pobres", y por lo tanto para los ciudadanos pobres. Recuérdese que el "movimiento internacional" para poner coto a las prácticas lesivas de las multinacionales está promovida desde el G-8, el G-20 y la OCDE.

El Gobierno irlandés suele contarlo con "buen humor": BEPS es una iniciativa de carácter técnico, pero con una clarísima alma política.

Esa "alma política" es la consolidación del "status quo": USA, Alemania, Francia quieren que no se les escape un dólar, un euro. No es extraño que las iniciativas contra la planificación fiscal multinacional agresiva coincidan con las últimas "crisis fiscales" en USA, incluyendo el "cierre de la administración" por los problemas con el techo de deuda.

Nótese que, sin embargo, en USA "van a por Apple", pero no son capaces de implantar un IVA al estilo de los otros 150 países del mundo que ya lo tienen (impulsados por el FMI y los técnicos de USA en ese organismo).

Perdónenme, pero creo que los Estados se preocupan del bienestar de los propios Estados y sus aparatos, mucho más que de los contribuyentes, cada vez súbditos y menos "ciudadanos"

 

¿Cómo traducir al lenguaje común los procesos y consecuencias de una política fiscal internacional u otra?

Es facilísimo: con una política fiscal como "la que viene", habrá más riqueza en Washington y San Francisco y menos riqueza en Dublín o en Amsterdam.

Los poderosos y los ricos, más poderosos y más ricos; los periféricos, pequeños y pobres, más periféricos, más pequeños y más pobres. Y los ciudadanos de los países periféricos, pequeños y pobres, condenados a ser "mano de obra barata" para el Norte (no hace falta poner ejemplos) y asilo para jubilados ricos (Portugal se especializa en "atraer a jubilados ricos franceses").

Entre medias: una batería de propaganda demagógica que, con una base de justicia formal, proyecta las culpas sobre unos actores (las multinacionales, sus CEO y sus socios) olvidando las de los otros (gasto fiscal inútil exacerbado, deslegitimación por inutilidad institucional -léase Tribunal de Cuentas o CNMV-) que son los que aprueban legislaciones fiscales abusivas (quien quiera ejemplos, que pregunte por los impuestos del suelo de Amancio Ortega como gerente de Pontegadea, SL; o por una multa de 40 millones de euros a un proveedor de Ford España por cubrir mal unos papeles sin perjuicio económico ni ocultación en absoluto).

 

¿Puede adelantarnos algunas de las ideas que tratará en la openclass sobre “Fiscalidad Internacional”?

Sí, claro. Quiero que hablemos sobre tendencias y quiero que nos hagamos preguntas cuestionando lo que nos cuentan, dándole una vuelta. Me indigna la tergiversación y la manipulación; y sí, me irritan las maniobras abusivas de las multinacionales; pero muchísimo más me irrita que los poderes públicos utilicen maniobras parecidas para protegerse a sí mismos, con la disculpa o la coartada de que me están protegiendo a mí y a todos Vdes.

Más allá de las "tendencias de política fiscal internacional", tendremos que hablar de los nuevos comportamientos de los operadores económicos multinacionales en la nueva era que se abre. Porque, una vez encuadrada nuestra opinión sobre lo "que se está cociendo" y su "significado subyacente", lo cierto es que "esto se mueve": las empresas tienen que adaptarse rápido y tendrán que cambiar muchas prácticas.

La transformación en la "política fiscal de las empresas multinacionales" tendrá que comenzar por esto: por tener una política fiscal, y una política de comunicación en relación con su cumplimiento de normas fiscales. Por ej., siempre pionera, INDITEX hace gala cada año en su Junta General de publicar sus datos de "pago de impuestos en España".

Por otra parte, también insistiré en que nadie se crea que "los Estados nos van a salvar": en 2013 Apple fue arrastrada a una comisión del Senado de USA, donde un senador exigió a la comisión que le pidiera disculpas en público (en contra de la tendencia dominante, claro). Pero en 2014 hemos asistido a un paso más: Pfizer (la mega-multinacional del Viagra) promovió una operación de fusión con una "pequeña" farmacéutica anglo-sueca para... ¡trasladar el domicilio fiscal de Nueva York a Londres!

La pregunta es preciosa: ¿si la Administración Obama acosa a Google y a Apple, comenzaremos a ver la decadencia de Silicon Valley? O, ¿cuál es el límite de la voracidad de los países ricos?

Categories: 
Top