Observatorio Tributario Global ¿En Irlanda sí entienden cómo incentivar el talento investigador en I+D?

 

Observatorio Tributario Global ¿En Irlanda sí entienden cómo incentivar el talento investigador en I+D?

Debo reconocer que tengo debilidad por dos países "rescatados". Portugal, vecino próximo, e Irlanda, supongo que por alguna extraña herencia celta.

El "tigre celta" fue un ejemplo; y, después de purgar sus errores -por cierto, parece que de forma mucho más inteligente que por aquí- parece que sigue siéndolo.

La estrategia de atracción de empresas multinacionales de Irlanda siempre me ha llamado la atención, muy positivamente. Si no eres la "city", con todo su poder financiero; si no eres la industriosa alemana, con más ingenieros por metro cuadrado que bares en España, la opción está clara: la atracción de los servicios centrales de toda multinacional que se pueda (que aunque ellas paguen pocos impuestos, los ingenieros que contraten sí pagarán impuestos, comprarán pisos, y comerán en los restaurantes...). Estoy seguro de que hoy hay muchos ingenieros informáticos en Irlanda, probablemente más que en casi cualquier otro sitio fuera de California... Pero, por supuesto, no me he parado a contarlos.

En esta nueva era de curiosidad tributaria global, ha caído en mis manos la reforma del régimen de deducciones por investigación y desarrollo de Irlanda (Research & Development Tax Relief Scheme). Las medidas fueron avanzadas en la norma presupuestaria para 2012 (Finance Bill) y recogidas y destacadas por los medios y operadores especializados; posteriormente concretadas en la Finance Act 2012 se incorporan en la Taxes Consolidation Act 1997, Sección 766 (Tax credit for research and development expenditure).

No vamos a analizar en detalle el sistema de incentivos fiscales al I+D en Irlanda. La reforma de 2012 va en la línea de ampliar el beneficio fiscal, tanto por los sujetos que pueden beneficiarse como por las cuantías (fijando una base que no se indexa al "año base de 2003" -la deducción es para los incrementos desde entonces-).

Lo que ha llamado nuestra atención es la previsión incorporada en la Sección 472D (Relief for key employees engaged in research and development activities), celebrada por los distintos comentaristas que hemos consultado (medida esperada con interés, se ha dicho): se establece un mecanismo para que los empleados clave implicados en actividades de investigación y desarrollo puedan recibir una parte de sus remuneraciones "tax free".

Para mi modesta lectura de la situación, y desde la distancia, se trata de una revolución conceptual copernicana: ¡los más valiosos pagan menos impuestos! Frente al tradicional hispano, ¡como te atrevas a destacar -talento + trabajo- te vamos a crujir -impuesto + impuesto progresivo-!

Juegos de palabra "ácidos" aparte, la medida sí supone la expresión de una filosofía de política fiscal coherente con los postulados clásicos irlandeses: atracción de capital y promoción del capital humano.

Analizada con un poco más de detalle, la medida irlandesa puede verse con sus claros y sus oscuros (restrictiva en exceso, para algunos, respecto de la expectativa generada). Al final alguien podría decirme: ¡no es para tanto! Bien, el aparato conceptual de fondo es revolucionario, desde mi limitada óptica, claro.

El "empleado clave" ("key employee" definido con ciertas cautelas en esta Sección 472D) es un técnico independiente (no un director -o vinculado- ni un socio -con intereses en la empresa empleadora-) que ha dedicado más del 75 por 100 de su trabajo en la concepción o creación de nuevo conocimiento, productos, procesos, métodos o sistemas, que, a su vez, sean cualificados como base para la deducción por I+D.

Según la Sección 766 2A a) la empresa puede, en lugar de reclamar el beneficio fiscal para sí misma, entregar todo o una parte del mismo a los "empleados clave" descritos. La Sección 762D (2) (a), correlativamente, prevé el derecho de ese trabajador a aplicarse el beneficio fiscal (si bien con el límite de que la reducción aplicada no puede suponer una disminución del gravamen de su renta global por debajo del 23 por 100, aun cuando podrá proyectarse sobre ejercicios posteriores).

Admitamos que no es al caso ni analizar los completos detalles de la medida irlandesa, ni tampoco recoger o ampliar las críticas vertidas en medios especializados (por lo restrictivo del desarrollo legal, frente a las expectativas generadas en el anuncio).

Lo cierto es que, como principio, en Irlanda han llevado a la ley fiscal una medida "anti-progresividad" por talento y esfuerzo: los empleados clave para la investigación, que por lo tanto también tendrán unos emolumentos significativos, en lugar de tributar "más" pueden tributar "menos". ¿Y, por qué? Pues quizás porque su aportación a la sociedad es más valiosa en lo "inmaterial" que en lo "pecuniario": ¡bienvenida sea esa idea, y ojalá cundiese el ejemplo!

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