Preocupación por el bajísimo nivel de concienciación de los implicados en la proyección futura de la Empresa Familiar.

 

Preocupación por el bajísimo nivel de concienciación de los implicados en la proyección futura de la Empresa Familiar.

He de reconocer que me gusta mucho que haya alguien que se enfade, se indigne o se moleste cada vez que redacto un título sobre cualquier tema, fiscal, de empresa familiar, de comunicación o de sociedad...

Algunos estarán incluso escandalizados, ¿como no vamos a estar concienciados con nuestro futuro como Empresa Familiar?

Pues bien, he de reconocer que sí, en efecto, sí han existido en los últimos años (más en la época dorada de los "Protocolos Familiares Subvencionados") cientos de actos de concienciación para las Empresas Familiares, disfrazados mitad de "formación" mitad de "sensibilización" mitad de "terapia de grupo".

La cuestión es, ¿para qué ha servido todo eso en cada familia empresaria? ¿Algo de eso tenía más trascendencia que el "autobombo" del organizador más la "actividad comercial" del consultor, o la jugosa minuta...?

Ya les digo yo mi visión sobre el resultado, en caricatura: Primero, todo el mundo lo tiene claro. Segundo, esto es muy sencillo.

¡Pues no, señores! Ni está claro, ni es, para nada, sencillo. Aunque sí, todo el mundo tiene claro el elenco de bonitas palabras que han de manejarse en este escenario. Y sí, si te quedas en la superficie de las grandes vaguedades, en efecto, todo es muy sencillo.

Tantas cuantas veces he escuchado aquello de: - "Nos llevamos todos muy bien, somos una familia muy bien avenida, aquí no hay problemas..." - dice el hermano mayor. - "Uff..." - digo yo.

Y digo una y otra vez, y repito, ¿qué tendrá que ver que te lleves bien con tus hermanos, o que seas el padrino de sus hijos, con el hecho de que estéis preparados para afrontar los retos estructurales en vuestra empresa familiar? ¿Es que nos hemos vuelto todos flojos de repente, o qué?

Otras tantas veces, otros tantos padres amantísimos, juran y perjuran que nadie como ellos conoce a sus hijos, y que el manejo de su familia está perfectamente controlado en sus manos. Otra de "buenismo".

Con los años (que las canas incluso por aquí van queriendo hacer alguna testimonial aparición) ya me he aburrido de escuchar aquello de - "Amancio, ¡cuánta razón tenías!, ¡qué difícil es esto...!". Y entonces yo, qué voy a decir, condescendiente intentando que no lo parezca..., no voy a meter el dedo en el ojo con aquel inútil e hiriente, - "Ya te lo dije"... Me quedo con el más estúpido, y quizás cordial o comprensivo... - "Tranquilo don Fulano, desde dentro es muy difícil comprender todo..., pasa en las mejores familias..."

¡No! Mi balance, tras todos estos años, no puede ser positivo. El hombre es el único animal que tropieza en la misma piedra tantas cuantas veces haga falta, con tal de no dar su brazo a torcer.

Y el hombre es el único animal que, aunque lo parezca, no se digna a poner sus barbar a remojar cuando ve las del vecino cortar... Al contrario, no duda en reírse y burlarse del vecino... - "Fíjate que espectáculo tan ridículo están dando con la "Junta General de Accionistas en un Mercedes"...; - "¿Cómo puede ser que estén dilapidando tantos años de tradición empresarial y poniendo en riesgo tanta riqueza y tantos puestos de trabajo?..."

Y todo eso, poco tiempo antes de que...

¡No! El nivel de "conciencia" de una pléyade de miembros de familias empresarias con los problemas que se les pueden venir encima..., es paupérrimo.

Y estoy seguro de que en un nivel "global" eso no tiene solución. Ahora bien, ¿en tu caso, vas a dejarlo pasar sin informarte en serio, sin prepararte en serio?

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