Solidaridad Fiscal (Forzada) y Anhelos de Independencia de Territorios Ricos (Cataluña): una proyección atrevida sobre la progresividad tributaria.

 

Solidaridad Fiscal (Forzada) y Anhelos de Independencia de Territorios Ricos (Cataluña): una proyección atrevida sobre la progresividad tributaria.

Escribir lo que a continuación va, en estos tiempos, es radicalmente anti-popular. ¡Sólo confío en que nadie me lance botes de pintura por la calle..., todo lo demás..., ya me da igual!

Hace unos años comenzaba mis clases sobre "justicia tributaria" provocando a mis alumnos: Solo hay una explicación para que los "ricos" paguen "progresivamente" más impuestos..., ¡que son menos!

El dogma de la progresividad tributaria es, nos pongamos como nos pongamos, un camelo interesado; y no tanto en interés de los "pobres" cuando en interés de los "políticos".

Hace poco leía un blog americano (estoy anglófilo esta temporada, a más no poder), donde un comedido analista deslizaba un comentario lateral demoledor. Algo así como que "cuando era joven estaba convencido del principio de la necesaria redistribución de la renta, porque la idea es que el dinero de los ricos vaya para los pobres..."; pero, continuaba, con una pequeña apelación a la historia personal -de joven de provincias e ideales, a madurito con mundo y conocedor de los intereses reales en la gran capital-, terminaba con una conclusión impactante: "el dinero de los ricos no va para los pobres, va para los amigos". ¡Durísimo, clarísimo, evidentísimo!

Por cierto, esta última semana he asistido a la inauguración de un mega-negocio en un pequeño pueblo, pobre a más no poder; el más rico del pueblo ha montado un restaurante "de ricos"... con financiación pública superior a 1,5 millones de euros. Debe ser casualidad que el abuelo hubiese sido un prominente dirigente socialista en la ciudad... Y no quiero recordar todos los escenarios de corrupción política que hieden por aquí alrededor: lo siento, ya solo se puede decir que son estructurales... Y cada uno que saque sus conclusiones; las mías van por el camino impopular..., ¡la corrupción nace de la hiper-burocratización, del omnipresente poder público!

Más allá de mi provocación, el hecho de que los ricos pagan más porque son menos, es una evidencia conceptual construida por todos los teóricos de la Hacienda Pública, si bien ellos lo dicen de otra forma. El tema es aquello de la "utilidad marginal": como tienen más y, por lo tanto, les dolerá menos que les quitemos lo que es legítimamente suyo, y como tienen menos potencia de opinión pública para oponerse, ¡pues a por ellos que son pocos y cobardes!

No hay más: la solidaridad impuesta no es solidaridad. Solidaridad es que Amancio Ortega firme un convenio de cooperación multimillonario con una entidad de asistencia social de máximo prestigio; pero en este caso, lo que la "turba" vocifera son, mayoritariamente, estupideces que confirman lo que aquí se sostiene. ¡Por mucho que te roben nunca les parece suficiente! Y cuidado, que yo soy de los que roba; yo soy un ciudadano -o podría serlo, yo, mi padre, mi hermano, mi hijo...- que recibo mucho más en coste de servicios públicos de lo que pago como impuestos. Sí, los servicios públicos que recibo son mejorables unos, deficientes otros, y patéticos unos terceros; pero tienen un coste, y yo no lo cubro. Así que más vale que tengamos a muchos Ortegas a los que sangrar. Otra cosa es que los Ortegas se dejen... (lo cierto es que todavía es una incógnica semi-irracional que INDITEX mantenga servicios centrales y domicilio social en España); cuando emigre alguien se lamentará, o, mejor, solo se dedicará a vociferar, de grito en grito hasta la ruina total irreversible.

La progresividad y la redistribución de la renta y la riqueza son, en la España del Siglo XXI, concepto caducos (como muchas otras cosas que nos quieren hacer pasar por progresistas, y que son solo la más retrógrada resistencia al progreso correcto).

La progresividad tributaria, porque se nos ha ido la olla como sociedad, y hemos conseguido ahogar cualquier iniciativa basada en el esfuerzo y el talento que, lógicamente, debe ser premiada con reconocimiento social traducido en dinero. Lo que dice la Constitución Española no es eso. A nadie le importa la cantidad inmensa de riqueza que genera el imperio INDITEX, riqueza privada para sus accionistas, y también para sus proveedores, para sus trabajadores, para los trabajadores de sus proveedores... y para las Arcas Públicas que fríen a impuestos a todos estos, y a todos lo que compramos ropa en Zara.

Nadie parece querer recordar, en este mundo de mass-media proclive al slogan molón sin nada por detrás, que la sociedad española se basa en el reconocimiento de dos valores esenciales: la libertad individual y el derecho de propiedad. De hecho, el derecho a la libertad individual, esencia del reconocimiento de la dignidad de las personas, como seres libres e iguales en derechos, va indisociablemente unido al derecho al reconocimiento del derecho a la propiedad privada: derechos individuales y propiedad privada, frente a derechos colectivos y propiedad colectiva. De otro modo, el comunismo -o una nueva evolución de franquismo social, irrespetuoso con la libertad y responsabilidad individuales y asentado sobre lo colectivo- se ha instalado en nuestra conciencia social: lo mío es mío, y lo de Amancio Ortega también debe ser nuestro.

Una pequeña pregunta: ¿existe alguna remota posibilidad de que los servicios públicos que recibe o de los que se beneficia Amancio Ortega lleguen a alcanzar, en coste, el 1 por 100 de los impuestos que paga? Aquí respondo yo: eso es imposible. El desequilibrio entre lo que paga y lo que recibe no es que sea "notable", es que resulta estratosférico, hasta lo irracional.

Pero el poder coactivo del Estado, a través de la ley y toda su legitimidad, por supuesto, le expolia una cantidad monstruosa de dinero porque sí. Bueno, y, además, la sociedad y la opinión pública borrega e interesada, le vitupera y ridiculiza..., ¡qué paradoja tan esclarecedora! ¿Y todavía nos preguntamos por el origen de esta crisis irreversible?

Antes de enlazar esto con Cataluña, me falta una pequeña nota sobre el "mantra" de la redistribución de la renta y la riqueza.

En la España que yo conozco, la redistribución de la renta y la riqueza ha devenido en una chorrada. Aquí tiene su máxima vigencia aquello de que el dinero de los ricos no va para los pobres, sino para los amigos.

Pero, en serio y en contemplación histórica, en las comunidades rurales hispanas de los años 70, el impacto de la educación funcionó como ascensor social; en la España periférica, la consolidación de un sistema sanitario y de seguridad social -mi abuela accedió a una primera pensión no contributiva en los años 80- cumplió una función de integración social indiscutible: la redistribución de la renta y la riqueza tenía todo su sentido en los años 80-90 (en concreto cuando se discutió la reforma del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en el Parlamento, de forma brillante y con unos posicionamientos ideológicos interesantísimos).

Lo siento, hoy es un camelo. La gestión de lo público está plagada de ejemplos de malversación social -no me refiero a la penal-, de excesos irracionales, de "Niehmeyers, Cidades da Cultura, Aeropuertos de Ciudad Real"; de contratación de servicios públicos con mordidas y de cohechos sistemáticos... Así, expoliamos a unos -que, si fuesen como Amancio Ortega y su modelo de éxito, estarían generando riqueza para muchísimas familias-, para alimentar a otros que, no, definitivamente, no son los pobres de los años 70 y 80 de una España subdesarrollada que necesitaba cohesión social y oportunidades para todos.

Hoy, en la España del Siglo XXI, la redistribución de la renta y la riqueza, la omnipresencia de lo público, es lo que ha eliminado las oportunidades y lo que ha destruido a una generación entera retrotrayéndola a 40 años antes..., ¡y ojalá tuviesen la expectativa de mejora y progreso que había en los años 80! Hoy solo se ve un tobogán de caída libre, y una emigración que nos retrotrae a los años 50 y 60, pero pero...

¿Han entrado Vdes. en una Universidad últimamente? Yo he estado como profesor, y hoy estoy como alumno -rarezas transversales mías-; ¡no puede haber nada más patético, no existe una estafa social más salvaje! En lo que yo he "palpado", se trata solo de un aparcamiento inútil de ciudadanos sin pasado, presente ni futuro..., como disculpa para dar de comer a una infladísima nómina de "Señoritos" que se sienten agraviados por todo, pero tienen unas condiciones de vida (ratio esfuerzo/salario) irreales. ¡Ya me ven, yo, aquí, haciendo amigos...!

Y con todo esto llego a Cataluña, para seguir haciendo amigos.

Porque Cataluña es la prueba de que la "progresividad" y la "redistribución de la renta y la riqueza" son un camelo. ¿Por qué Cataluña quiere dejar de ser España y de participar en la Solidaridad y Redistribución? Pues, ¡porque puede!

¡No queremos pagar más a los vagos del sur! ¡Y cancelen ya el AVE a Galicia, porque, una vez que aquí ya tenemos, queremos más cosas!

Dicho de otro modo, ¡solidaridad sí, pero ojo, con unos límites, eh! Que cuando hace falta aquí, para nuestras cosas, no vamos a meter ese dinero donde otros digan o necesiten.

No quiero ahondar mucho en esta equiparación, porque es tan evidente que huelga explicarlo más. Será simpático ver como una Cataluña independiente sobre la base de los necesarios límites de la solidaridad -interterritorial, claro-, sigue sangrando luego a sus ciudadanos con tipos marginales del 56% porque esta solidaridad -interpersonal- sí es legítima e imprescindible. Los ciudadanos no siempre lo tiene tan fácil; porque "votar" con los pies y exiliarse no está al alcance de todos; y, en el fondo, el poder exorbitante de los Estados te fuerza a una decisión imposible, entre la libertad de residencia y la indemnidad patrimonial: escoger entre el expolio patrimonial (fiscal) y el expolio personal (dejar atrás tu ciudad, tu familia, tu vida...) no es un dilema sano.

La ciudadanía está vendida: ¿somos algo más que rehenes de una oligarquía todopoderosa?

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