Observar las Dunas desde el Puerto, en invierno, paz suprema. CORRUBEDO, 101 motivos.

 

Observar las Dunas desde el Puerto, en invierno, paz suprema. CORRUBEDO, 101 motivos.

¿Un motivo para visitar Corrubedo? Uno y mil... Vamos por el primero.

Has bajado caminando por la rambla, hasta el final, casi mojando las "chirucas". El impermeable bien abrochado, hasta arriba, no tanto por el frío cuanto por la humedad que sube del mar y es proyectada por el viento. El olor a mar está por todas partes, lo impregna todo. Te giras hacia tu izquierda y te detienes... Sí, alla a lo lejos, sobre la bruma que generan las olas batiendo contra las formaciones rocosas y contra la playa de A Ladeira, se divisa la parte superior de la Gran Duna. Claro, la majestuosidad de las "Dunas de Corrubedo" no se aprecia desde ningún sitio como desde la cima de la montaña de arena; pero eso ya está prohibido, ya no volverá ocurrir... ¡Algunos creemos que la multa compensa la experiencia! Casi estoy por subirme y autodenunciarme. Pero, por ahora, te conformas con observar en la distancia y apreciar cuan larga y cuan alta es la montaña de arena...

Esta vez no hay chiquillos gritando en la playa, o adolescentes saltando y bromeando con todo su bullicio veraniego. Solo la paz encuadrada por el rugido del mar, un puñado de barcos zarandeados por el mar, y TÚ. Paz suprema.

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